Entrevista a Jimena Repetto

1-¿Cómo comenzaste a escribir? ¿Qué hecho detonó en particular la decisión de ser poeta?

Siempre me gustó que me leyeran en voz alta. Todavía ahora. Eso me llevó a disfrutar de la música de la literatura, de sus melodías y ritmos. Por otra parte, la poesía fue para mí la primera forma que encontré para dar cuenta del deslumbramiento. Como si fuera un espacio para la develación del mundo y de una forma de transitarlo. En ese cruce, empecé a escribir poemas de chica, sin ser consciente de esto, claro, pero como una forma primitiva de expresarme. Nunca decidí ser poeta, se dio. Con el tiempo, resistir, atravesar y desafiar el lenguaje en la poesía se volvió parte de mi cotidiano. Incluso cuando escribo narrativa o dramaturgia, los escribo desde la poesía, desde lo que la poesía me enseña.

 

2-¿Quiénes fueron tus poetas formativos?

En orden de aparición. En mi adolescencia tengo que citar a Lorca. Con él descubrí las variancias de ritmos y formas, la posibilidad de experimentación. Y Shakespeare, sus sonetos, los leía en clases de inglés y adoraba cómo sonaban. Después, ya vinieron e.e.cummings, Emily Dickinson, José Martí, Alfonsina Storni, Delmira Agustini, Idea Vilariño, Olivari, Tuñón y Bayley. Esos los recuerdos con impacto, como apariciones.

 

3- ¿ Qué puede tomar la poesía de la narrativa?

No sé si la poesía toma de la narrativa, o podría tomar algún recurso, o es que ambas confluyen en algunas fronteras. A mí me gusta cuando los géneros se tocan, cuando los bordes no quedan del todo claros. Ahí hay algo como la rebeldía o la experimentación. Dicho esto, la poesía y la narrativa, así como toda forma de la literatura crece cuando se anima a mirar por fuera de sí misma.

 

4- ¿Cuál es el pacto que estableces con el lector? ¿Es populista hacerse entender?

Me gusta experimentar, el juego de escribir. No pienso en el lector hasta que leo en voz alta frente a un público. Ahí, sí, pruebo los textos, siento las reacciones: qué funciona y qué no. No creo que sea populista hacerse entender. Como antipopulista no hacerse entender. Creo que cada poema necesita una forma. Ahora sí, me parece que a la hora de escribir uno no debería ser condescendiente y buscar el público del poema. El poema es independiente de su recepción a la hora de ser creado, porque lo que se tiene que sostener es un sistema propio. Después, vienen los otros, los lectores. El proceso de decodificación es algo íntimo del lector con el texto. Si el poeta quiere interferir, falla, siempre, porque es como apelar a espíritus que no habitan a priori en el poema. El poema es en sí. Si en sí funciona, quienes lo transiten sabrán encontrarse en ese espacio, ya sea desde la comprensión o desde las impresiones que el texto les genere.

 

5- Hablame de tu proceso escritural ¿Cómo trabajas hasta concretar un poema?

Soy muy compulsiva escribiendo, escribo mucho. Pero soy lenta, lentísima, a la hora de cerrar. Pruebo. Voy y vengo. Hoy podría decir que termino los poemas cuando confluyen en un libro como parte de un todo. Pero incluso impresos hay días en los que quiero cambiar cosas. Me parece necesario pensar en las sonoridades, los ritmos, incluso los silencios. Por eso los leo en voz alta infinitas veces hasta que suenan como siento que deben sonar. A la hora de escribir soy muy salvaje. Pero a la hora de corregir soy cruel y puedo tachar estrofas enteras. Creo que escribir es amigarse con la disconformidad, con el volver a hacer, con el proceso de búsqueda.

 

6- ¿Cuál es tu mirada respecto de “lo que está pasando” hoy en la Argentina a nivel poético?

Creo que es importante la visibilidad que tiene hoy la poesía entre editoriales, lecturas, talleres. Pero, sobre todo, es importante la unión de quienes leemos y escribimos poesía. Intercambiar y conocernos nos enriquece, no hace seguir adelante. Resistir el espacio.

 

7- ¿ Qué 3 libros no pueden faltar en tu biblioteca ideal?

Las obras completas de William Shakespeare; Alicia en el país de las maravillas, de Carroll; Una excursión a los indios ranqueles, de Mansilla. Pero también podría sacar uno y decirte un libro por venir, algo que todavía no leí. Ahora no sabría cuál de los libros anteriores sacar, eso sí.

 

8- ¿Cuál fue el último libro de poesía que leíste?

Estuve saltando entre una antología de Orozco, La extraña dama, de Javier Roldán y Tokio, de Patricio Foglia. Con Patricio y Javier Intercambiamos libros en un viaje a un festival y los disfruté mucho.

 

9- Un poema de otro autor que te guste mucho.

 

La urraca

Deja los puños cerrados, la mano tensa

y quedan dentro los confites.

En el armario se arrinconan

los pedacitos de cosas ya frías, olvidadas,

y al dormir, sabe que también ellas están durmiendo

boca arriba, sin la esperanza de otra vida

fuera de las puertas.

Mi tesoro es guardar tesoros

que sólo yo entiendo –piensa.

Y esas hojas y cajas beben en el volcán

la ceniza del tiempo:

–pinzas, estatuillas, etiquetas,

para que el rey cocodrilo

llore o escupa.

Soy la urraca –dice–.

Busco cuidar lo que huye,

ese temblor, esa imagen,

lo fugaz y lo invisible.

Liliana Ponce

 

10- Unicidad / multiplicidad lírica. ¿Hay muchas poesías, o una sola?

La poesía es multiplicidad. Por eso muta y se desgarra para dar nacimiento a otra corriente o poema. Por eso en el universo de “lo poético” convive lo diverso y la polifonía.

 

Jimena Repetto es Lic. en Letras (UBA); Guionista (ENERC); Dramaturga (EMAD) y estudió Dirección de Cine (Cievyc, 2005). También participó de la Escuela de Escritores (C.C.R. Rojas). Integra las antologías: Marañas. Antología de Narrativa Contemporánea (La parte maldita, 2013), El libro de los muertos vivos (LEA, 2013), Poesía Manuscrita (Color Pastel editora, 2008), Antología Outsider (2010), Nueva Poesía Contemporánea (Milena Caserola, 2010). Publicó las plaquetas de poesía: “Por si acaso” (Color Pastel); “Tres átomos” (Viajera Editorial); “La ciudad de las ballenas cautivas” (Proveedora de droga). Es autora de los libros Autos Rojos/Bestias impares (Tocadesata, 2012), Diario de Yoko (Expo. 2014) y El año del León (Alto Pogo, 2016), Siembra el cielo entre nosotras (Ojo de Mármol, 2016). Fundó y editó durante siete años Revista Siamesa y colaboró en diversos medios de Argentina, Chile y México. Su obra “Los cautivos” obtuvo una mención en el IX Premio “Germán Rozenmacher” de Nueva Dramaturgia. Fue seleccionada para participar en la clínica de guión Colombia Lab por su proyecto “No te dejes ir”, que también resultó ganador en FLICC, México. Hoy dirige la obra teatral “Siembra el cielo entre nosotras”, de su autoría. No deja de aprender y enseñar como filosofía de vida.

 

Entrevista a Jimena Repetto
Entrevista a Jimena Repetto

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *